(Nota Diario La Capital, Rosario lunes 29 de agosto 2011)
Médicos donan su tiempo y mejoran la vista de los niños
El sábado pasado los médicos madrugaron como cualquier otro día de la semana. Pero el lugar de trabajo fue otro. Se dirigieron a las aulas del Complejo Educativo Cuatro Vientos ubicado en Cabín 9, muy cerca del límite con Rosario.
Allí atendieron a 244 chicos y detectaron problemas visuales en 64. Todo lo hicieroon en forma solidaria. No recibieron más paga que la sonrisa de los chicos.
“Había una nena que hacía tres semanas que no iba a la escuela porque se le habían roto los lentes”, contó el doctor Jorge Gallo en el medio de un aula convertida en un consultorio oftalmológico. “También vimos a chicos que necesitaban anteojos de manera urgente pero que nunca se los habían podido comprar”, relató mientras probaba distintos lentes a una niña de 11 años con dificultades visuales.
El médico contó que muchas veces se cree que el chico tiene problemas de aprendizaje, pero en realidad son cuestiones de la vista. De hecho, una de las niñas que se fue a controlar tenía un grave problema visual y su mamá manifestó que desde la escuela le habían dicho que debía anotar a su hija en un establecimiento para chicos especiales, cuando en realidad sólo tenía un problema de miopía.
“El proyecto de control visual surgió gracias a la fábrica de lentes Essilor Argentina y a la Fundación Navarro Viola de Buenos Aires que provee de los insumos necesarios”, explicó el director de Cuatro Vientos, Fernando Armas.
Gracias a estas revisiones, que se hacen periódicamente desde hace un año y medio, se logró que mejorara el rendimiento escolar de los niños.
Durante la jornada del sábado pasado, luego de la revisión oftalmológica, los chicos pudieron elegir el marco del anteojo que mejor les sentara y en 15 días los tendrán en sus manos.
Mientras esperaba su turno, una mamá comentó que nunca había podido comprarle los lentes a su hijo porque “cuestan 400 pesos y no los tengo”. Con el trabajo voluntario de los médicos y la donación generosa de fundaciones estos chicos podrán ver mejor.
“Yo veía nublado y si me sentaba atrás tenía que ir corriendo hasta el pizarrón y luego volver”, contó Eric Sánchez mientras esperaba elegir el armazón del anteojo que comenzará a usar.El chico es uno de 300 que diariamente acude a clases de apoyo escolar que se dictan en
Cuatro Vientos. “Me ayudan a hacer la tarea y también aprendo computación”, relató entusiasmado Eric.
A su lado, su mamá afirmó que “es una alternativa muy buena para que los chicos no estén en la calle”. Cuatro Vientos brinda una opción para los chicos de la zona. Allí cada día se dictan talleres de oficio, clases de apoyo escolar, guitarra, computación, inglés y fútbol.
Después de las actividades los chicos corren hacia la cancha de fútbol para improvisar un partido.
La próxima meta de Cuatro Vientos es la realización de las olimpíadas de informática y de matemática en la que participarán las escuelas de la zona.
“Había una nena que hacía tres semanas que no iba a la escuela porque se le habían roto los lentes”, contó el doctor Jorge Gallo en el medio de un aula convertida en un consultorio oftalmológico. “También vimos a chicos que necesitaban anteojos de manera urgente pero que nunca se los habían podido comprar”, relató mientras probaba distintos lentes a una niña de 11 años con dificultades visuales.
El médico contó que muchas veces se cree que el chico tiene problemas de aprendizaje, pero en realidad son cuestiones de la vista. De hecho, una de las niñas que se fue a controlar tenía un grave problema visual y su mamá manifestó que desde la escuela le habían dicho que debía anotar a su hija en un establecimiento para chicos especiales, cuando en realidad sólo tenía un problema de miopía.
“El proyecto de control visual surgió gracias a la fábrica de lentes Essilor Argentina y a la Fundación Navarro Viola de Buenos Aires que provee de los insumos necesarios”, explicó el director de Cuatro Vientos, Fernando Armas.
Gracias a estas revisiones, que se hacen periódicamente desde hace un año y medio, se logró que mejorara el rendimiento escolar de los niños.
Durante la jornada del sábado pasado, luego de la revisión oftalmológica, los chicos pudieron elegir el marco del anteojo que mejor les sentara y en 15 días los tendrán en sus manos.
Mientras esperaba su turno, una mamá comentó que nunca había podido comprarle los lentes a su hijo porque “cuestan 400 pesos y no los tengo”. Con el trabajo voluntario de los médicos y la donación generosa de fundaciones estos chicos podrán ver mejor.
“Yo veía nublado y si me sentaba atrás tenía que ir corriendo hasta el pizarrón y luego volver”, contó Eric Sánchez mientras esperaba elegir el armazón del anteojo que comenzará a usar.El chico es uno de 300 que diariamente acude a clases de apoyo escolar que se dictan en
Cuatro Vientos. “Me ayudan a hacer la tarea y también aprendo computación”, relató entusiasmado Eric.
A su lado, su mamá afirmó que “es una alternativa muy buena para que los chicos no estén en la calle”. Cuatro Vientos brinda una opción para los chicos de la zona. Allí cada día se dictan talleres de oficio, clases de apoyo escolar, guitarra, computación, inglés y fútbol.
Después de las actividades los chicos corren hacia la cancha de fútbol para improvisar un partido.
La próxima meta de Cuatro Vientos es la realización de las olimpíadas de informática y de matemática en la que participarán las escuelas de la zona.
http://www.lacapital.com.ar/ed_paginasolidaria/2011/8/edicion_97/contenidos/noticia_0001.html





